| El objeto del concurso es el de dotar a la localidad
de Bornos de un nuevo espacio público-edificio singular
a modo de plaza-mercado-mirador, donde se implanten usos
comercial, dotacional y aparcamiento bajo una propuesta
que obtenga el mayor espacio público disponible,
todo ello con una lectura urbana contemporánea.
La adaptación a la topografía y a su contexto
urbano, la sostenibilidad y la adecuación al clima
del lugar, así como la voluntad de disponer de un
espacio público singular tanto en su extensión
como en la diversidad de espacios que propone, serán
los puntos clave presentes en el desarrollo de la propuesta.
La propuesta se posiciona en una lectura contemporánea
de la relación entre espacio público y edificación,
donde sus límites se desdibujan hasta confundirse.
El espacio público genera edificación así como
la edificación genera espacio público. La
construcción se expresa a modo de gruesos planos
que se convierten en plataformas de extensión del
espacio exterior que se elevan y se pliegan generando llenos
y vacíos donde conviven programas construidos y
espacios al aire libre.
Como respuesta al gran desnivel existente en el solar
y al vacío que dejaron las antiguas cocheras de
la estación de autobuses, se propone un continuo
de espacios exteriores a diferentes alturas relacionables
física y visualmente. Aprovechamos la inclinación de
la calle Fernán Caballero, que asciende respecto
al plano del centro del solar, para crear un zócalo
comercial que resuelva el talud generado por la diferencia
de cotas, dando lugar a una fachada comercial que define
una gran plaza pública en la cota inferior del solar.
Sobre este zócalo comercial, el espacio público
asciende siguiendo la calle Fernán Caballero hasta
llegar a un espacio mirador al aire libre. En esta cota la
edificación, conformada entre los gruesos planos,
asciende y se despega del suelo (alojando en su interior
la sala polivalente) para cobijar un espacio exterior protegido
y en sombra bajo la gran sala, con vistas al tejido urbano
y el paisaje a lo lejos. Este volumen supone una nueva
fachada frente a las medianeras del tejido urbano existente
y un hito arquitectónico singular, como telón
de fondo de la nueva plaza de "los amarillos".
La posición de esta única pieza en altura
busca a su vez comprometer lo menos posible las condiciones
de iluminación, ventilación y visuales de
las edificaciones colindantes, situándose al extremo
oeste del emplazamiento.
En un entorno donde predomina el color blanco de las edificaciones,
moteado de colores diversos en sus huecos, la propuesta
se mimetiza con el blanco del entorno dejando a la contemporaneidad
la plasticidad con la que se genera espacio público
y edificio a la vez, respetando el lugar tanto en su implantación,
volumetría y propuesta de nuevos espacios urbanos
y capturando el color de su entorno.
En planta baja, los locales comerciales refuerzan y complementan
la plaza pública como espacio de encuentro y actividad.
Se trata de un zócalo comercial semienterrado respecto
a dos de las calles perimetrales al solar, lo cual
actúa en beneficio de la sostenibilidad de la propuesta
al aprovechar la inercia térmica del terreno. Este
nuevo frente comercial delimita y dinamiza la nueva plaza,
orientando los nuevos flujos de circulación que
la comunican con el sistema de plazas históricas
del caserío de Bornos.
Los locales comerciales se distribuyen en su interior
alrededor de un espacio abierto a modo de pasaje comercial
claramente relacionado con el exterior, donde pueden ubicarse
las actividades comerciales más abiertas y
comunes , en una transición gradual del espacio
exterior abierto al más interior y compartimentado
de los locales comerciales más específicos.
Se trata de un espacio flexible donde poder organizar diversos
locales compartimentados o disponer de un espacio único
de mercado.
En el centro de la plaza se propone un oasis de vegetación,
fuentes de agua y lugares de asiento, como si se tratase
de un islote vegetal que ha ido delimitando el propio flujo
de las circulaciones sobre este nuevo espacio urbano.
En planta primera, el espacio exterior bajo cubierto,
como alternativa a la sombra que ofrece la vegetación, ofrece
vistas hacia el este de la plaza en cota inferior, las
azoteas y tejados de la villa y el paisaje lejano.
Este espacio dispone de un graderío como adecuación
a la topografía de la calle colindante, donde poder
realizar actividades al aire libre protegidos del intenso
sol del verano tales como teatros, conciertos, exposiciones… o
simplemente sentarse a descansar y contemplar el
paisaje al resguardo de la sombra.
Este espacio exterior se complementa con las actividades
de bar-cafetería a un extremo y el foyer de exposiciones
y acceso a la sala polivalente al otro.
La segunda planta se reserva a la sala polivalente, un
gran espacio diáfano y flexible en sus posibilidades
de compartimentación, un mirador hacia el nuevo
espacio público, el tejido urbano y el embalse de
Bornos al horizonte.
Se trata del único elemento arquitectónico
de la propuesta que sobresale de la topografía existente,
encontrando un equilibrio entre la necesidad de un amplio
espacio exterior público con la presencia de un
nuevo elemento de referencia en la plaza que, como ocurre
en la mayoría de las plazas del caserío, la
haga reconocible y singular tras la demolición del
antiguo edifico de la estación de autobuses de "los
amarillos".
Haciéndose eco de la arquitectura autóctona,
la propuesta utiliza sus recursos bioclimáticos
y ambientales para adecuarse al lugar y ser más
sostenible. Se opta por líneas simples, el predominio
del color blanco, la ventilación natural, los sistemas
de recogida de aguas pluviales y el aprovechamiento
de la inercia térmica del terreno y del grosor de
los muros, en contraste éstos, con la transparencia
del vidrio en un plano profundo protegido tras la línea
de sombra.
La materialización se realiza a base de planos
de hormigón como material tectónico y unificador
de la propuesta. Se trabaja así con una escala mayor,
urbana, que reconoce la intervención bajo el uso
de un único material y con una escala más
próxima, que se concreta con el uso de piezas de
hormigón en las que se aplican diversos aditivos,
texturizados, formatos y tonalidades, que adecuarán
este material genérico a su función específica
como pavimento, fachada o forjado.
Las aberturas se configuran a base de fachadas acristaladas
corridas que quedarán protegidas del sol en un segundo
plano retranqueado respecto los planos de hormigón.
Para la estructura de las plantas sótano y comercial
se opta por una retícula de pilares de hormigón
que da solución a la estricta modulación del
parking y a la flexibilidad de compartimentación de
los locales comerciales. En contraposición, para acometer
la construcción de la sala polivalente, su condición
suspendida del suelo y su carácter de pieza singular
dentro del conjunto requieren de una solución estructural
basada en jácenas metálicas de grandes luces
entre los núcleos verticales de servicios a ambos
lados de la sala. |